Los museos y galerías de arte, el gran reto del PCI

El alto valor de los artículos que se almacenan en museos, galerías de arte, talleres o archivos, hace que se consideren zonas de especial riesgo y sea necesario que se exijan unas condiciones especiales de protección contra incendios. Y aunque la tecnología en el ámbito de la detección y la gestión remota de alarmas de incendios ha evolucionado a pasos agigantados, haciéndose mucho más eficaces en los últimos años, no es suficiente. Los especialistas tienen por delante el reto de encontrar la fórmula perfecta para la protección de estos espacios patrimoniales e históricos y de sus obras de incalculable valor. Ante esta situación, las empresas especializadas nos encontramos en la necesidad de llevar a cabo una extensa investigación y desarrollo de PCI en esta área.

En la actualidad, se están utilizando determinados agentes de extinción basados en gases, polvo y otros productos que son menos dañinos y que aportan una gran eficacia y garantía de cuidado de las obras. Esto es importante porque por ejemplo en obras como cuadros, «la capa pictórica al calentarse debido a un incendio, hace que los materiales como el aceite y otros componentes se reblandezcan, además de los efectos que producen el humo, hollín y residuo. Asimismo, esta circunstancia unida a los efectos del agua debido a la intervención de los bomberos produce un cambio de temperatura, que hará que se cristalice la superficie, siendo muy dificultosa y casi imposible la restauración de un bien que es necesario proteger y conservar», comenta Antonio Tortosa, vicepresidente de Tecnifuego, en el artículo «Controlado el incendio del Alcázar gracias al sistema de detección y la rápida intervención de los bomberos», publicado en la web de Interempresas.

A este tipo de protección activa, se le unen nuevas investigaciones de sistemas especiales de protección pasiva para actuar como escudos en las obras. «Otro de los medios utilizados actualmente, se trata de un tejido multicapa flexible, ligero y adaptable al tamaño y forma de la obra a proteger, ya sean cuadros, esculturas, libros o cualquier otro objeto. Con ello, ya que químicamente los materiales son inertes, no contienen ácidos, e impiden el paso del agua, de la luz, del humo y de las partículas de combustión», explica Tortosa, experto en la protección de obras de arte.

Pero no solo esto, ya que una efectiva gestión remota y conexión a una Central receptora de alarmas de incendios es esencial para poder atender y gestionar las señales de forma rápida, eficaz y coordinada con el cuerpo de bomberos, y así, tener el control del incendio en el menor tiempo posible y si fuese necesario, la evacuación de las obras antes de que sufran importantes daños. Con estos avances implementados por empresas especializadas como Grupo Secoex, podremos garantizar la salvaguarda de nuestro arte y patrimonio.

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